Después del incendio sufrido por una antigua fortaleza en el s. XVIII, el primer rey español de la dinastía Borbón, Felipe V (nieto de Luis XIV de Francia), decidió construir el Palacio Real teniendo como referencia al Palacio de Versalles.
Disfruta de sus jardines, las pinturas de Caravaggio, Velázquez y Goya, los lujosos tapetes y los decorados en bronce y oro que lo convierten en uno de los palacios más suntuosos de Europa.

