En el momento en que giras la mirada, te encontrarás con dos de las mejores vistas de la isla de Mallorca. La primera es aquella en donde se encuentra el mirador "Des Galliner", un templete jónico de mármol de carrara que mandó construir el archiduque, y cuya blancura contrasta con el verde salvaje de la montaña y el azul del Mediterráneo.


