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La fuerza del flamenco
Photo © Carlos Modonese
El primero en levantarse fue unos de los hombres, que llevaba el pelo negro tomado por un caucho, como la cola de un caballo. Arquebaba las cejas y se paseaba por el escenario con cadencia viril, chasqueando los dedos, mirando al público como un toro de lidia que desafía al torero. ¡Aquí está el flamenco!, parecía decir con la fuerza de sus movimientos y el taconeo vigoroso.